Con mascarilla y a lo loco.
Como de una película de baja coste. Producción de ciencia ficción y con efectos especiales un tanto grotescos, aquí estamos. Caminando todos por la calle como si fuéramos a atracar un banco.
Tan sólo nos queda la mirada. Ahora vemos la importancia de un arqueado de cejas, la tristeza cuando estas caen por los lados, la risa en el entrecerrar de los párpados. El respirar del otro que antes era casi imperceptible cuando la mascara se mueve dentro y fuera.
Estoy convencida que la evolución de nuestra anatomía no será la pérdida del meñique como decían algunos evolucionistas, serán las orejas en alerón.